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martes, 9 de octubre de 2018

Enrique VIII la vida de un Rey -Parte II-

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Ana Bolena

ENTRE el verano de 1527 y octubre de 1528, Enrique le escribió a Ana 17 cartas -que ahora se encuentran en la biblioteca del Vaticano- rebosantes de románticos anhelos. En ellas revela su ser mas intimo y promete "superaros en la lealtad del corazón". Llama a Ana "la mujer que par mi vale mas en el mundo"; le envía un ciervo que acaba de matar con sus propias manos "esperando que cuando lo comáis penséis en el cazador" . En otra misiva declara que "desearía estar en los brazos de mi amada" . Entretanto el cardenal Wolsey trataba con gran esfuerzo conseguir de Roma la anulación del matrimonio de Enrique con Catalina. La cuestión decisiva era si se había consumado o no el matrimonio de Catalina con Arturo Tudor. En caso afirmativo Enrique habría vivido en pecado con la viuda de su hermano, y podría declararse la nulidad de ese segundo matrimonio.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Enrique VIII: La vida de un Rey -Parte I-

Enrique-VIII-biografia


Era la víspera del Día de la Coronación. Las calles de Londres se hallaban atestadas de capitalinos y de provincianos que estaban ansiosos de ver al nuevo Rey y a su Reina en camino hacia el palacio de Westminster.

Enrique VIII, joven apuesto, resplandecía. Iba ataviado con una capa de terciopelo carmesí bordeada de armiño, que cubría en parte su chaqueta dorada, recamada de rubíes, esmeraldas, diamantes y grandes perlas. Montaba un corcel con jaez de damasquino dorado, bajo el palio que sostenían los barones de los Cinque Ports (los Cinco Puertos que eran los mas importantes del canal de la mancha).

La reina Catalina iba en una litera, entre los palafrenes blancos. Su vestimenta era de raso blanco; su cabello "muy largo y una fiesta para los ojos", adornado con una diadema, le caída por la espalda. Esa noche la real pareja durmió en Westminster, y Enrique purificado por la gracia divina, fue consagrado como "ungido del Señor" . Terminada la ceremonia, cruzó bajo un palio purpúreo el pórtico abovedado de la abadía, y de esta manera dio comienzo uno de los reinados más revolucionarios de la historia de Inglaterra.